
¡¡¿¿Quien ha dicho que las cucarachas no saben
hacer música!!!??, hala, todos de negro!!!

La cara de malo y duro durísimo iba implícita en la foto...
Historietas y aventurillas que creo que merecen la pena ser contadas, es una forma más de luchar contra la memoria de pez que tengo, jejej...
¡¡¿¿Quien ha dicho que las cucarachas no saben
hacer música!!!??, hala, todos de negro!!!
La cara de malo y duro durísimo iba implícita en la foto...
En la foto, dos cosas, el proceloso mar e Ibiza al fondo
Vuelta a Moraira. A pocos kilómetros de donde habíamos salido. Después de todo el mareo tan sólo habíamos avanzado un 20% del trayecto, a mí me habían parecido cinco horas de viaje en medio de una tormenta asiática... fondeamos a eso de las cinco y pico de la mañana.
La mañana siguiente, ya con mejor tiempo, y mejor ánimo, nos dedicamos al buceo. Tan pronto entre en el agua, mi snorkel se fue al fondo. Si, acabadito de comprar en Decathlon. A quién coño se le ocurre hacer un snorkel de plomo?!?!... por suerte hay otro tubo en el barco el cual me apropio. Allí está, mi primer snorkel a 6 m de profundidad, inaccesible, con una vida útil de tres segundos... en estos momentos debe de andar encallado en el ancla de algún pedazo de barco... seguramente una vida más entretenida que la que le pude haber dado yo, porque si algún día me llama la puerta de casa, juro que lo parto en dos!. Ja ja ja.
Ya, ya ser que es otra foto del mar, pero coño,
uno no va en velero todos los dias!
Por la noche, lamentándonos de haber perdido un día en Ibiza, salimos hacia allá, pero también muy tarde. Tratar de dormir en el barco, es complicado, ya no por el meneito, sino por el terrible y ensordecedor ruido del motor, que queda justo en medio de dos de los camarotes. Por suerte unos tapones para los oídos hacen el papel y me despierto a escasas tres horas de Ibiza. Los quintos de cerveza caían sin cesar, por fin veíamos tierra, tierra lejos de Denia claro. Comemos en la isla de Conejera, sólo accesible en barco, buceamos y nos encontramos las primeras medusas, pequeñitas, pero matonas. De hecho, o alguna me picó, o desde luego algo me picó en la pierna, porque me salieron unas ronchas que picaban como un demonio.
No podíamos perder la oportunidad de fotografiar a
uno de esos moluscos que tan habituales eran por allí
Por la noche alcanzamos San Antonio. Cogimos un taxi y a Ibiza. Más o menos, como Benidorm pero bajando la media de edad unos 60 años. Tías ultra buenas, y los tíos, déjatelos ir... el más feo, parecía un modelo retirado, con lo cual nosotros de repente nos hicimos transparentes. Después de un pequeño percance con la policía, al parecer acabamos en un barrio no demasiado legal, continuamos hacia la zona de fiesta. Nos metimos en una discoteca cerca de la conocida Pachá. De arriba a abajo hasta las tantas y vuelta al barco.
Al día siguiente, Formentera. Un super divertido y entretenido viaje de unas tres horas hasta la isla. Cervezas, cubatas, risas,... por fin esto parecía un viaje de verdad. Lo mejor, el comentario del ya bautizado capitán Memo, al pasar un mega barco de narices cerca de nosotros: "cuánto puede valer ese trasto?”. Respuesta del capitán: "unos 20 mil millones". Inquirimos: "de pesetas o de euros?". Respuesta: "lo mismo da". En este punto del viaje, el capital ya había perdido bastante credibilidad, pero esto era demasiado.
Esta es la típica foto de "Va coño, ponte ahi que ya veras que guay..."
Fondeamos por fin en Formentera. Un bañito en pelotas y a la marcha. Cenamos en un restaurante cercano y acabamos de fiesta en un pueblo a pocos kilómetros. Al parecer ese día se celebraba la "independencia" de Formentera, o algo así. Fundamentalistas disfrazados de pseudo-punky escuchaban las palabras de un pseudo político e increíblemente durante la arenga no nos sirvieron copas. Por suerte sólo duró unos minutos. A partir de ahí, desmadre. Los emborrachamos a gusto, no reímos, hicimos el animal, en definitiva, felices en nuestro entorno y en tierra firme!. Vuelta a altas horas de la noche. No recuerdo si fue esa misma noche o la siguiente que visitamos un pueblo colonizado por italianos e italianas que hacían ensombrecer cualquier atisbo de que cualquiera de nosotros iba a hacer algo parecido al ligar. Todas ellas y todos ellos eran prácticamente modelos de pasarela, me sentí como una maceta en Cibeles, es decir desapercibido, transparente, inocuo, vacuo. Vamos, que si no hubiéramos ido, nadie se hubiera dado cuenta. Entre tanto cuerpo escultural, tallado tras largas horas de gimnasio, dietas esenciales y aceites ornamentales, nosotros, llenos de sal, con las bambas, sudando y soltando improperios en perfecto castellano (qué más daba), no hacíamos más que mostrar el complemento castizo y bárbaro de aquel entorno tan selecto.
Al día siguiente alquilamos unas motos, a los pocos kilómetros de salir para dar una vuelta por la isla,1 de ellas murió... totalmente lógico viendo el trato que se les daba a las pobres. En fin, fuimos de punta a punta, vimos playas para alucinar, nadamos en ellas y disfrutamos de un entorno impresionante. También alquilamos motos al día siguiente, esta vez con un poco más de cabeza, porque nos dio tiempo a bucear por un espectacular acantilado, visitar a gusto la playa de les Illetes, e incluso acercarnos al Blue Bar para tomarnos unas copas. Había que volver a dejar las motos, así que volvimos al barco, no recuerdo dónde cenamos ni dónde fuimos luego (desventajas de tener una memoria de pez y no haber escrito esto antes).
El último día tuvimos oportunidad de caminar por toda la isla, hasta llegar a la zona de la ciénaga, no sin antes pasar a través de unos 100 m donde había agua a ambas partes, la isla se terminaba, pero seguía más adelante. El agua llegaba hasta el cuello, pero sin marea era transitable. Al final sólo llevamos cuatro al increíble lodazal donde la pestilencia nos tiraba de espaldas. Pero ya habíamos caminado todo el día para llegar allí, había que meterse, había que hacer algo. Allí que nos metemos y el olor se hace todavía más profundo. No sabemos ni dónde pisamos, parecen piedras. Imagínate meter todo tu cuerpo en un barril lleno de vomitado de tus amigos, o peor aún de gente que ni conoces, imagínate que con el tiempo ha cogido un color gris y encima no sabes qué clase de animal puede habitar allí. Pues bien, se supone que esa especie de barro es bueno para la salud si se deja secar en la piel, cosa que no hicimos porque nos fuimos corriendo al agua del mar a quitarnos tan horrendo y pestilente brebaje. Unos largos hacia el barco fondeado y camino de Valencia.
Instantes antes de devorar el Bogavante gigante
que nos sirvieron en forma de caldereta... exquisito.
La despedida de Formentera, es decir, como la isla nos quiso decir algo así como "no volváis" fue cuando el capitán dijo “nos vamos” y acto seguido empezó a tronar y a llover como si fuera el último día la tierra. Total, retrasamos la salida y por tanto la llegada a Valencia, a Denia.
En definitiva, la experiencia ha sido muy buena, las incomodidades, muy grandes. Pero al menos hemos ido seis amigos y no nos hemos matado entre nosotros, que ya es decir, porque no os podéis imaginar lo pequeño que puede llegar a hacerse el barco, lo mal que puede oler un water que no se limpia en una semana y los cubatas que se pueden llegar a tomar. Como experiencia escatológica destacable, cagar en el mar estando en pelotas ha sido todo un logro. Antes de llamarnos guarros,un momento. Resultó ser que había unos peces, denominados "dobladas", es una especie de ratas del mar, es decir, se lo comen todo. Cuando digo todo, es todo. Después de aprender a evacuar en el mar (hacerlo en el water ya era una prueba demasiado dura para nuestra pituitaria), veías como tu regalo marino era devorado y descuartizado por las dobladas a escasos metros de donde lo habías dejado. Sorprendente, e inquietante!.
Si algún día repetimos, que no se descarta, desde luego será en un catamarán o algo un poco más cómodo y amplio, y sabiendo lo que ya sabemos del mar, Ibiza y de Formentera, la cosa sería espectacular, seguro que si. Aunque me temo, que el próximo viaje, habrá que llevar sillitas para bebés y en vez de cubatas de Ginebra, iremos a base de agua mineral sin gas... si es que ya nos hacemos viejos, je je je.
Y aquí la crónica del mismo viaje escrita por el Morgan.
Lo mejor... descuentos a grupos, jajaja
Pues nada, muchas gracias a mi coleguita Alfredo, que ha utilizado sus dotes de Photoshop para cachondearse de mi Web!, jajaja... la verdad es que me la han criticado por mil sitios, pero mira, por buena o por mala, se habla de ella, que es lo que al fin y al cabo interesaba!.
Por cierto, ayer mi primer masaje, un chaval con una espalda de piedra, curtida por el Full Contact... joder, acabé desmenuzado... eso si, ¡¡le metí un machaque de 20 pares de narices!!!. Esperemos que vuelva!.
Si con este cartel, no inspiro confianza,
ya no se que poner!, ¡con la cara de bueno que tengo!.
Mi cara de incredulidad no deja dudas...
"Dios, sacadme de aqui!"
De derecha a izquierda, Ricki en postura guitarril,
Javi y yo mismo a punto de mojarnos...
Pues yo me lo he probado, y la verdad,
sensación de velocidad no he tenido...¿?.
Esta maravillosa prenda, nos acompañará día y noche durante una semana, vivirá nuestras tropelías por las islas, y probablemente acabo sumergido en alguna cala... olvidado por el afán al desnudismo... en fin... duros días para el Turbo se auguran...
Con 4 días de antelación a uno de sus conciertos, al parecer el bajista no podía estar, con lo que había que buscar un sustituto... y...YO!..Jajaj... Y eso que el bajo lo he tocado relativamente poco, mi instrumento es la guitarra, pero muchas veces lo he tocado en directo para la orquesta, eso si, canciones sencillas. El caso es que hicimos un ensayo previo y allá que me voy a tocar el bajo por primera vez como instrumento único.
El día en concreto llevaba una castaña importante, había tenido comida de empresa y el vino, cerveza y cubatas habían hecho mella en mi. Llegué de aquella manera, pero bueno, hice el papel mas o menos con alguna gamba que otra (inevitable). Pero vamos, para haber ensayado una sola vez y tocar un instrumento que no domino demasiado, ya di el pego ya!. Lo mejor de la noche, el cantante ciego, que al parecer es un rockero de Valencia de hace muchos años, se cantó dos temazos, de los Rolling "Paint it Black" y Heroes de David Bowie, dos TEMONES... los bordó el tio... yo estaba tocando y mirandole y flipando con él. Un auténtico crack!.